Digestión, Absorción y Distribución de proteínas

Las proteínas son grandes moléculas que suelen estar constituidas por cientos a miles de aminoácidos unidos entre sí.

Absorción y distribución de aminoácidos.

 

Los aminoácidos (y algunos dipeptidos) se absorben por el aparato gastrointestinal casi como los monosacáridos. Después de la absorción por la mucosa intestinal, los aminoácidos pasan hacia los capilares de las vellosidades, y por ellos hacia la sangre portal, y fluyen por el hígado antes de entrar en la circulación general.

 

El hígado actúa como amortiguador de los aminoácidos de la misma manera que lo hace con la glucosa. Cuando la concentración sanguínea de aminoácidos se eleva, las células hepáticas absorben una gran proporción de los mismos y los pueden almacenar de manera temporal, tal vez combinados entre sí para formar moléculas proteínicas pequeñas. Cuando la concentración de aminoácidos de la sangre se vuelve menor que lo normal, los aminoácidos almacenados pasan de nuevo desde las células hepáticas hacia la sangre para que se empleen según se requieran en cualquier sitio del cuerpo.

 

La mayor parte de las otras células del cuerpo también tienen esta capacidad para almacenar aminoácidos en menor extensión, y para liberarlos hacia la sangre cuando disminuya el contenido de aminoácidos de la misma. Las proteínas de las células tiene dos funciones principales. En primer lugar brindan la mayor parte de los elementos estrecturales de la células y en segundo lugar son las enzimas que regulan las diferentes reacciones químicas celulares. Por tanto de los tipos de proteínas de cada célula dependen sus funciones. Cada célula es capaz de sintetizar sus propias proteínas, y esta síntesis se encuentra bajo regulación de los genes.

Absorción y distribución de aminoácidos.

Los aminoácidos (y algunos dipeptidos) se absorben por el aparato gastrointestinal casi como los monosacáridos. Después de la absorción por la mucosa intestinal, los aminoácidos pasan hacia los capilares de las vellosidades, y por ellos hacia la sangre portal, y fluyen por el hígado antes de entrar en la circulación general.

 

El hígado actúa como amortiguador de los aminoácidos de la misma manera que lo hace con la glucosa. Cuando la concentración sanguínea de aminoácidos se eleva, las células hepáticas absorben una gran proporción de los mismos y los pueden almacenar de manera temporal, tal vez combinados entre sí para formar moléculas proteínicas pequeñas. Cuando la concentración de aminoácidos de la sangre se vuelve menor que lo normal, los aminoácidos almacenados pasan de nuevo desde las células hepáticas hacia la sangre para que se empleen según se requieran en cualquier sitio del cuerpo.

 

La mayor parte de las otras células del cuerpo también tienen esta capacidad para almacenar aminoácidos en menor extensión, y para liberarlos hacia la sangre cuando disminuya el contenido de aminoácidos de la misma. Las proteínas de las células tiene dos funciones principales. En primer lugar brindan la mayor parte de los elementos estrecturales de la células y en segundo lugar son las enzimas que regulan las diferentes reacciones químicas celulares. Por tanto de los tipos de proteínas de cada célula dependen sus funciones. Cada célula es capaz de sintetizar sus propias proteínas, y esta síntesis se encuentra bajo regulación de los genes.

La mayor parte de las reacciones metabólicas de las células requieren sustancias químicas especiales para conservarse en operación, y la mayoría de estas últimas se sintetizan a partir de aminoácidos. Además del empleo de aminoácidos para sintetizar nuevas proteínas u otras sustancias químicas, algunos de ellos también se emplean para obtener energía. De ordinario las células corporales deben sintetizar unos 45g de proteínas nuevas cada día para restituir las que se destruyen por los procesos naturales de desgaste. Si se ingieren cantidades adicionales de aminoácidos, por arriba de las necesarias para esta finalidad, se desaminan en condiciones normales y se convierten en grasas o carbohidratos, y se emplean para obtener energía.  

 

Cuando se ingiere una cantidad insuficiente de alimento, la parte principal de la energía necesaria para el proceso químico de la célula se obtiene de los carbohidratos y las grasas en tanto se disponga de ellos y se ahorran proteínas. Este es el llamado efecto ahorrador de proteínas, sin embargo cuando se agotan por último las reservas de carbohidratos y grasas, empiezan a movilizarse y a desaminarse aminoácidos para emplearlos con la finalidad de obtener energía. Se puede vivir unos días más con esta energía derivada de las proteínas, pero este proceso final agota con rapidez los elementos funcionales de las células y culmina pronto con la muerte.


 

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